Palmera Areca

Dypsis lutescens

Raquel Patro

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Palmera Areca - Dyspsis lutescens

La palmera areca (Dypsis lutescens) es una de las palmeras más populares del mundo, tanto en el jardín como en la decoración de interiores. Originaria de las selvas tropicales húmedas y sombreadas de Madagascar, prospera en su hábitat natural bajo la copa de los árboles, lo que explica su preferencia por luz difusa y media sombra. Adaptada a climas cálidos y húmedos, esta especie se ha difundido globalmente, convirtiéndose en favorita en jardines tropicales y subtropicales por su belleza tropical y capacidad de adaptación.

El origen del nombre genérico Dypsis es incierto, pero se cree que puede estar relacionado con palabras griegas como ‘dypto’, que significa ‘yo sumerjo’, o ‘dyptes’, que significa ‘buzo’, sugiriendo una afinidad de la planta con ambientes húmedos o su capacidad de ‘sumergirse’ en busca de humedad. El epíteto específico ‘lutescens‘, del latín, significa ‘volviéndose amarillo’, refiriéndose a la coloración amarillenta característica de sus estípites y hojas, especialmente bajo intensa exposición solar.

Grupo de la Palmera Areca.
Grupo de la Palmera Areca. Foto de Canva

La palmera areca se destaca por sus múltiples estípites, formando densos y elegantes grupos. Estos estípites, los tallos de la planta, son anillados y exhiben una coloración que varía de verde blanquecino a amarillento, otorgando un aspecto único a la planta. Las hojas de Dypsis lutescens son grandes y de un verde intenso y brillante, con una disposición recurvada. Cada hoja está compuesta por 20 a 50 pares de foliolos, que son estrechos y alargados.

Los pecíolos y la raquis, que soportan los foliolos, tienen una tonalidad amarillenta, creando un atractivo contraste con el verde de las hojas. La palmera areca también se destaca por sus inflorescencias ramificadas, del tipo panícula, llevando numerosas pequeñas flores de color blanco-crema, sutilmente perfumadas. Los frutos, que se desarrollan después de la floración, comienzan con una coloración verde-amarillenta y, al madurar, se transforman en un tono morado.

En comparación con otras palmeras, la areca-bambú muestra un rápido crecimiento. Puede ser cultivada de dos formas: con porte arbustivo (con muchos tallos – alcanza hasta 3 metros) o arbóreo (con pocos tallos – alcanza hasta 9 metros). El porte arbustivo es natural, es decir, no es necesario ningún tipo de manejo para que la planta se agrupe.

En cambio, el porte arbóreo se logra mediante la poda de los estípites excedentes por la base. Esta poda debe realizarse continuamente, cada vez que surjan nuevos brotes, para que los estípites seleccionados ganen vigor y se destaquen. Nunca realice la poda con el objetivo de reducir la altura de la palmera. Tenga en cuenta que si se corta el palmito del estípite, no brotarán nuevas hojas en su cima y ese estípite morirá.

Esta palmera es aún más versátil de lo que se imagina, pudiendo ser ampliamente utilizada en paisajismo tropical, ya sea aislada, en setos vivos, grupos o incluso en macetas, en patios y ambientes internos. A pesar de tolerar el sol pleno y crecer mucho en estas condiciones, sus hojas se amarillean, con las puntas quemadas. Sus hojas son más vistosas y bonitas bajo media sombra o luz difusa. Las plantas en macetas que permanecen muchos meses en interiores deben recibir un período de descanso en ambientes externos a media sombra para recuperar su vigor.

En el Feng Shui, la palma areca es valorada por su capacidad para traer buena energía (Chi) a los ambientes, equilibrando la energía de los espacios y promoviendo el bienestar. Su presencia en el hogar u oficina se considera un símbolo de crecimiento, prosperidad y éxito, convirtiéndola en una elección auspiciosa para regalos en ocasiones como inauguraciones de nuevos espacios. También es reconocida por sus notables capacidades de purificación del aire. Estudios de la NASA destacan que absorbe eficientemente los contaminantes comunes en ambientes interiores, como el xileno y el tolueno, contribuyendo significativamente a un aire más limpio y saludable en espacios cerrados.

Debe ser cultivada a pleno sol, a media sombra o bajo luz difusa en suelo fértil, ligero, bien drenado, enriquecido con materia orgánica e irrigado regularmente. A pesar de ser una planta tropical, es bastante resistente al frío, soportando temperaturas de hasta -2°C por cortos períodos. Aprecia una alta humedad del aire, por lo que no debe utilizarse en ambientes con aire acondicionado. En caso de humedad insuficiente, la planta puede desarrollar quemaduras en las puntas de las hojas.

La areca tolera muy bien los trasplantes, y cuanto más joven sea la planta, mejor se adaptará. Tenga en cuenta que esta palmera es bastante sedienta y requerirá riego frecuente al menos durante el primer año de implantación. Una vez que esté bien enraizada en el jardín, realice riegos suplementarios en épocas de sequía o calor intenso. Las fertilizaciones mensuales se limitan a la primavera, el verano y el otoño. Fertilice con abonos específicos para palmas y siempre agregue una porción de compost orgánico para mejorar las condiciones del suelo o sustrato. Las palmas en maceta deben ser replantadas cada dos años para renovar el sustrato y adecuar el tamaño de la maceta para que sea proporcional a la planta. En esta ocasión, también podemos obtener nuevas plántulas.

Se multiplica por semillas y por división de los grupos enraizados. Las semillas, después de ser recolectadas de los frutos maduros, deben limpiarse y sembrarse en un sustrato fértil y bien drenado. Es importante mantener el sustrato constantemente húmedo, pero no encharcado, para favorecer la germinación. Esta ocurre típicamente entre 2 a 6 meses, variando según las condiciones de cultivo, como la temperatura y la humedad. Una vez germinadas, las plántulas pueden ser trasplantadas a macetas individuales, donde deben cuidarse hasta que alcancen un tamaño adecuado para la plantación definitiva.

Por otro lado, la propagación por división de los grupos se realiza retirando cuidadosamente una parte del grupo madre, asegurando que la porción retirada tenga raíces saludables. Esta técnica es ideal para multiplicar rápidamente la planta y es particularmente útil en proyectos paisajísticos donde se desea un efecto inmediato con la presencia de varias palmeras. Sin embargo, es más fácil separar grupos de plantas jóvenes, con tallos aún verdes y delgados, que de plantas adultas.

Frutos de la Palmera Areca - Dypsis lutescens
Frutos de la Palmera Areca – Dypsis lutescens. Foto de Canva
Palmera Areca
Bosque de Palmeras Areca. Foto de Canva.
Uso de la Palmera Areca joven y agrupada en la decoración de interiores.
Uso de la Palmera Areca joven y agrupada en la decoración de interiores. Foto de Canva.

Acerca de Raquel Patro

Raquel Patro es paisajista y fundadora de Planterista.com. Desde 2006 desarrolla contenidos especializados en plantas y jardines, ya que cree que todo el mundo, ya sean aficionados o profesionales, debería tener acceso a contenidos de calidad. Como geek, le gustan los libros, la ciencia ficción y la tecnología.